En la 65° reunión de la ONU el Presidente de EEUU hizo una mención "Hemos visto eso desde los sudafricanos que se levantaron contra el Apartheid hasta los polacos de (el sindicato) Solidaridad, desde las Madres de Desaparecidos que denunciaron la Guerra Sucia hasta los estadounidenses que marcharon por los derechos de todas las razas, incluyendo la mía", refiriéndose al rol de la Sociedad Civil.
_Si bien puede considerarse como un elogio a la lucha contra la injusticia, los derechos civiles, la democracia y la libertad, nada dice respecto de la función que cumplía su país ante estas luchas, nada dice de la injerencia que tuvo Ronald Reagan, George Bush (padre) respecto de las economías y el comunismo.
_Las Madres de Plaza de Mayo, además de ser víctimas de un estado ilegal y asesino, fueron víctimas de una lógica global impuesta por el Neoliberalismo desde EEUU. El Apartheid como la negación de los "blancos" a reconocer a sus herederos naturales el lugar que les corresponde dentro de una sociedad. Muy parecido a las luchas en EEUU a favor de los derechos de las personas de color, sin embargo esto también guarda un doble discurso. Respecto de Solidaridad, el movimiento de los '80 en Polonia, fué el puntapié inicial a más de un caso de apertura al mercado sin importar la Sociedad Civil.
_Así entonces, ¿porqué Barack Obama menciona a estos movimientos y organizaciones? ¿porqué hace tanta mención a la Sociedad Civil (ya lo había realizado Hillary Clinton en un discurso en Europa del Este meses atrás)? ¿Porqué no define el cómo se llega a estas circunstancias de lucha a favor de la democracia y el rol jugado por los Estados en los conflictos?
_Como ejemplo solo el de "Solidarnosc"/Solidaridad, va con una descripción de lo que fué y significó además del rol jugado por los países centrales.
Previa a la Glásnot, Perestroika, Caída del Muro de Berlín, que significara el desmoronamiento del Comunismo hubo un movimiento que significó un paso a la eliminación de las barreras soviéticas, una movimiento que pensaba en algo que podría ser inscripta dentro de lo que se llamó "Tercera vía" al socialismo. El Polaco que inició este movimiento fué Leach Walesa un electricista que en 1980 se subió a las rejas que resguardaban el astillero Lenin en Gdansk, Polonia. Vallas atrás los trabajadores del astillero, miles, se encerraron para protestar contra el aumento de la carne impuesto por el Partido Comunista, Leach Walesa saltó las vallas para unirse a los trabajadores y convertirse en su líder indiscutible. 35 años dirigiendo el destino de Polonia, Moscú, tuvo su primera gran demostración de que su sistema, el Comunismo, tenía grandes fallas estructurales, insalvables, lo que siguió fué la demostración de ello. A medida que avanzaba la huelga el astillero se fué convirtiendo en un foco de democracia popular en medio de un gobierno autoritario, los trabajadores no querían que sus vidas laborales siguieran estando bajo el control directo de apparatchiks del partido que pretendían hablar en nombre de la clase obrera. Sin esperar el consentimiento del gobierno comunista decidieron armar un sindicato y lo denominaron Solidaridad y 1980 lo vió nacer.
Carol Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II, fué un gran admirador de Lech Walesa y de Solidaridad, Walesa sabía que a Moscú no le agradaba la idea de la religión Católica en comunión con el Estado, entonces inauguró su primer despacho de Solidaridad con un crucifijo de madera en la mano y un ramo de flores en la otra. Al firmar el primer acuerdo laboral histórico con el gobierno, Leach firmó el acuerdo con una enorme lapicera con la imagen de Juan Pablo II obsequiada por este. Carol Wojtyla dijo que la admiración era mutua y que tenía a Solidaridad en sus oraciones.
En una país que rendía culto a una clase obrera idealizada pero que abusaba de los trabajadores reales, los afiliados de Solidaridad denunciaban la corrupción y la brutalidad de los funcionarios de un partido que no respondía ante el pueblo de Polonia, sino ante los lejanos y aislados burócratas de Moscú. Solidaridad era la vía de escape a tantos años de deseos de Democracia y de autodeterminación reprimido por la dominación del partido único, Solidaridad se veía desbordada de afiliados que migraban desde el Partido Comunista. Los soviéticos desde Moscú vieron en Solidaridad una amenaza en su imperio del Este, sin embargo los obreros de Solidaridad no podían ser fácilmente marcados como títeres del capitalismo ya que eran trabajadores con martillos y llenos de hollín incrustado en su pelo y en su ropa, eran justamente las personas que, en retórica marxista, constituían la base del partido. El peso de diez millones de miembros reclamaban a Moscú justamente aquello que no podía dar y que Solidaridad ofrecía en su proyecto, Democracia como oposición a autoritarismo, descentralización ante el centralismo comunista, participación antes que burocracia. Lech Walesa arengaba a los trabajadores diciendo que podían perder alguna que otra batalla política, "pero no pueden obligarnos a trabajar como ellos quieran. Si quieren que fabriquemos tanques, fabricaremos tranvías. Y los camiones sólo irán hacia atrás si los hacemos así. Sabemos cómo vencer al sistema. Somos alumnos del sistema".
En Septiembre de 1981 se reunieron en Gdansk para celebrar el primer año de Solidaridad, allí inició una etapa en la que el movimiento se convirtió en revolucionario y aspiraba a hacerse con el control del Estado, con su propio programa económico y político. La base eran la planifiación, el autogobierno y el mercado. La idea era liberar a las empresas del ámbito del gobierno y convertirlas en cooperativas democráticas bajo el control de los trabajadores. Hacia Diciembre del mismo año 1981 el general Wojciech Jaruzelski, máximo dirigente polaco declaró la Ley Marcial. Los tanques del ejército se desplazaron y rodaron las fábricas y las minas, arrestaron a miles de miembros de Solidaridad, y sus líderes, incluído Lech Walesa. En el golpe a Solidaridad hubo al menos 7 muertos y centenares de heridos, sobre todo en Katowice donde la oposición a lo arrestos fué dura.
El movimiento de Solidaridad pasó a la clandestinidad y el sindicato fué proscripto. Sin embargo tras largos 8 años de dominación de un Estado policial la leyenda del movimiento no hizo más que acrecentarse. A Walesa le otorgaron el premio Nobel de la Paz en vacío de su presencia. En tanto Margaret Thatcher y ronald Reagan vieron en aquellos sucesos una abertura, una grieta en la armadura soviética, aun cuando Solidaridad luchaba por la misma clase de derechos que ambos líderes trataban por todos los medios de invalidar en sus propios países.
Hacia 1988 la economía polaca se encontraba en caída libre, volvieron las huelgas masivas, el terror del estado policial remitía. El régimen desde Moscú cambió a moderado con Mijaíl Gorbachov, entonces los comunistas terminaron por ceder. Legalizaron Solidaridad y a partir de allí se dividió un un ala Sindical y otra que iría a participar en las elecciones, El Comité Ciudadano de Solidaridad. El resultado de las elecciones fué humillante para el comunismo, sobre 261 circunscripciones ganaron en 260. Lech Walesa no se postuló, prefirió seguir presidiendo la presidencia del Sindicato Solidaridad, sin embargo impulsó al director del semanario de Solidaridad, considerado uno de los más destacados intelectuales del movimiento, Tadeusz Mazowiecki.
Tal como nosotros, los Latinoamericanos, aprendimos que los regímenes autoritarios tienen la costumbre de abrirse a la democracia cuando sus proyectos económicos están al borde de la implosión, Polonia no fué la excepción. Walesa decía luego de las elecciones "para nuestro infortunio hemos ganado". Al asumir el poder, Solidaridad se encotró con una deuda de 40.000 millones de dólares, la inflación anual de 600%, había escasez de alimentos y el mercado negro se imponía con fuerza. La transición del Comunismo a una democracia representativa fué especialmente cruel para los polacos. La Libertad había llegado pero pocos podían estar alegres y celebrarlo. En lugar de construir la economía poscomunista con la que habían soñado, los líderes del movimiento tenían ante sí la tarea, mucho mas urgente, de evitar una debacle total y una potencial hambruna generalizada.
Polonia, para superar esta grave crisis necesitaba aliviar su gran deuda y la ayuda precisada era más que urgente. En teoría, ese es, precisamente, el mandato central con el que fué creado el FMI: proporcionar fondos estabilizadores para evitar catástrofes económicas. Cabía esperar que con toda la retórica anticomunista por parte de los países del otro lado del Telón de Acero, los gobernantes de Solidaridad recibirían algo de ayuda.
Y aquí surge la hipocresía y el doble discurso de las democracias occidentales en tanto defensoras de la Libertad, la Democracia y los Derechos de los Hombres Libres del Mundo. Controlados por economistas de la Escuela de Chicago, el FMI y el Departamento del Tesoro de EEUU veían los problemas de Polonia a través del prisma de la doctrina del Shock, doctrina que asume que cuando un país en cuanto más bajo se encuentre más vulnerable a las recetas neoliberales que arracen con una Polonia donde todo se encuentra sujeta al Estado. Europa del Este, posterior al régimen comunista soviético, era un territorio virgen para el capitalismo y el libremercado, no existía el mercado de consumo. Los activos más preciados estaban en manos del Estado, algo envidiable del régimen, codiciados ámbitos para las privatizaciones. El potencial de ganancias para el que llegara primero era enorme.
Confiando en que, cuanto peor fueran las cosas, mayor sería la probabilidad de que el nuevo gobierno aceptase una conversión total al capitalismo sin restricciones, el FMI dejó que el país de Solidaridad cayera cada vez más hondo en el pozo de la deuda y la inflación. La Casa Blanca precedida por George H. W. Bush, felicitó a solidaridad y ofreció 119 millones de dólares, que no cubría ni los gastos de un día de los servicios públicos.
Jeffrey Sachs, caratulado por Los Angeles Times como el "Indiana Jones de la Economía", con un doctorado en Economía otorgado por Harvard, actualmente asesor del Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon en temas de erradicación de la pobreza, que fué encargado de aplicar shocks económicos en Bolivia, Venezuela, Argentina y Polonia entre otros. Sachs ha sido asesor de gobiernos de Latinoamérica (especialmente Bolivia, además Argentina, Venezuela, entre otros), Europa del Este (Polonia, Yugoslavia, Rusia,...), Asia y África. Sachs es reconocido como experto en situaciones de crisis económicas graves y difíciles. Colabora con agencias internacionales (Banco Mundial, FMI y otras) en la lucha por la reducción de la pobreza y la enfermedad. Así se convirtió en asesor de Solidariad a sus 34 años y se comprometió que, al igual que en Bolivia, obtendría los préstamos que necesitaban del FMI para superar su crisis.
Sin embargo Sachs ya había empezado como asesor de los comunistas. El que puso en terreno a Sachs fue George Soros, el multimillonario financiero y "filántropo", comerciante de divisas. Previo a las elecciones Soros y Sachs se reunieron con las partes para proponerles una solución a sus problemas de financiamiento, incluyeron a David Lipton, un importante luchador acérrimo del libre mercado al estilo de Milton Friedman. Soros correría con los gastos de la misión permanente en Polonia. Una vez ganada las elecciones por Solidaridad, Sachs se metió de lleno con los nuevos gobernantes. Pese a no formar parte de organismos multilaterales de créditos, Sachs poseía una gran influencia sobre los grandes centros de poder en Washington. En realidad el contacto era con las grandes empresas que movilizan dinero en inversiones vía presión al FMI para que financie los costos a través de préstamos al país donde se radicarían las inversiones. Para que esto sucediera el gobierno polaco a cargo de Solidaridad debía acceder a la aplicación del plan "Sachs", o una terapia de apertura plena al mercado capitalista.
El Plan de Sachs incluía la desaparición del Estado como se conocía, la eliminación de los controles de precios de la noche a la mañana y del recorte drástico de subsidios y subvenciones. La terapia propugnava la venta de las minas, los astilleros y las fábricas estatales al sector privado. El plan entraba en radical coantradicción con lo que siempre defendió Solidaridad, basado en la propiedad de los trabajadores. El programa fué escrito en una sola noche y marcaba el paso de una economía socialista a una economía de mercado.
La versión integrista del capitalismo postulada por Friedman distaba mucho de lo que Walesa había estado prometiéndole al país aquel mismo verano. Este seguía insistiendo en que Polonia iba a dar con esta tercera vía, más generosa, que, según él mismo describió en una entrevista con Bárbara Walters, famosa presentadora de personajes de enorme trasendencia en la TV estadounidense, "iba a ser una mezcla, no será capitalismo. Será un sistema mejor que el capitalismo y que rechazará todo lo que el capitalismo tiene de malo".
El 12 de Septiembre(qué tendrá septiembre que pasan cosas fuertes en este mes) de 1989 el primer ministro de Polonia Tadeusz Mazowiecki hace explícito el Plan Sachs "la privatización de las industrias estatales, la creación de mercados bursátiles y de capitales, una moneda convertible y una reconversión desde la industria pesada hacia la producción de bienes de consumo, sumado a recortes presupuestarios", todo ello en la mayor brevedad posible y en forma simultánea.
Así Polonia se convirtío en un ejemplo de libro de la teoría de la crisis de Friedman: la desorientación creada por el rápido cambio político se confabuló con el miedo colectivo generado por la depresíon económica e hizo que la promesa de una cura rápida y mágica resultase demasiado seductora como para rechazarla, lo extraordinario de la situación llevó a decisiones extremas que dispersó y confundío a la oposición. Un momento en el que las reglas de la política normal dejan de tener validez, como un coto antidemocrático dentro de una democracia.
A principio de los 90 la teoría del Ministro de economía de Polonia Balcerowicz sobre los períodos de "política extraordinaria" llamó mucho la atención de los economistas de Washington. Dos meses más tarde cae el muro de Berlín, finaliza el Apertheid, los regímenes de Latinoamérica van desapareciendo, como en el Este europeo y de Asia, los conflictos bélicos de larga duración como en Namibia y el Líbano tacaban su fin. Lo extraordinario de la política se había globalizado, estabamos en transición.
Polonia había demostrado claramente que las transiciones caóticas abren oportunidades para que unos hombres que actúen decididamente y con presteza introduzcan un cambio rápido. No era aquél el momento de andarse con keynesianismo híbrido, sino convertir al friedmanismo más puro a todos los países comunistas, el secreto es que los fieles de la Escuela de Chicago, tuvieran siempre preparadas las respuestas para que mientras los demás se planteen interrogantes y traten de reorientarse se puedan aplicar las medidas de política extraordinaria.
Otro exponente de esta visión de los principales encargados de la política del Departamento de Estado de EEUU fue Francis Fukuyama. Según Fukuyama la estrategia de los partidarios del capitalismo sin limitaciones era obvia: no discutir con los miembros del sector de la tercera vía, sino declararse victoriosos de antemano por si acaso. La caída del Comunismo no nos estaba conduciendo a un fin de la ideología ni a una convergencia entre capitalismo y socialismo sino a una victoria sin paliativos del liberalismo económico y político. Lo que había llegado a su final no era la ideología, sino la Historia como tal.
Pero, ¿cuál era el entorno de Fukuyama?, la charla la propiciaba John M. Olin, financiador de las cruzadas de Milton Friedman, lo que hacía Fukuyama no era más que repetir lo que Friedman afirmaba: que los mercados libres y los pueblos libres forman un proyecto conjunto inseparable. Fukuyama lo hizo extremo afirmando que: la combinación dada, mercados desregulados de la esfera económica, combinados con la democracia liberal de la esfera política, representaban el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la forma definitiva de gobierno humano. Democracia y capitalismo radical no solo habían quedado fundidos entre sí, sino también con la modernidad, el progreso y la reforma. Los que se oponían estaban, además de equivocados, "anclados aún en la historia", ya que los demás se encontraban en otro plano, pohistórico.
Así se eludió la Democracia, en ese discurso de fin de la historia de Fukuyama. Pero todo aquello que pasó Solidaridad, los luchadores contra el Apertheid, las Madres de Plaza de Mayo, los movimientos contra el Racismo en EEUU, las Dictaduras, la Guerra del Golfo, tenían un objetivo y es facilitar la entrada de aquello que el Departamento de Estado, en sus fantasías más alocadas podía justificar, que todas las personas tienen derecho a gobernarse a sí mismas democráticamente y que ese derecho viniese acompañado de un clamor ciudadano por un sistema económico paralelo que eliminase las protecciones laborales y provocase despidos masivos.
El principio Universal que Fukuyama denominó "la soberanía del pueblo" incluía la soberanía de ese pueblo para elegir cómo distribuir la riqueza de su país y eso abarcaba tanto el destino de las empresas de propiedad estatal como la financiación de las escuelas y hospitales. En todas partes del Mundo los Ciudadanos, la Sociedad Civil como le gusta decir ahora a Obama y Hillary Clinton, estaba dispuesta a ejercer sus poderes democráticos, que tanto esfuerzo les había costado conseguir y así convertirse, al fin, en los autores de sus propios destinos nacionales.
1989, año crucial en las relaciones políticas en el mundo, excepcional, extraordinario. Una vez más el Departamento de Estado de EEUU a través de Fukuyama intentaba cerrar de golpe el libro de la historia. No fué tampoco casualidad que el FMI y el Banco Mundial eligieran el mismo año desvelar el llamado Conceso de Washington, tan caro a los países en desarrollo, un intento de poner un freno a toda discusión y debate sobre ideas económicas que no estuvieran guardadas dentro de la caja de caudales del libre mercado. Aquellas fueron estrategias, todas ellas, de contención de la Democracia, destinadas a debilitar toda autodeterminación improvisada por tratarse ésta de una amenaza contra el mayor poder económico mundial instituído detrás de los Chicago Boys de la Escuela de Chicago y Milton Friedman.
_Bien, esto demuestra los dobles discursos de las grandes esferas políticas del mundo. Te felicito por luchar contra lo que siempre e querido imponer, por ser mi oponente, por haber logrado ser visible ante el mundo. Sin embargo ellos mismos se sacan la máscara en estos reconocimientos y es allí donde se habre la grieta para que entre el sentido crítico de la "sociedad civil".
_Solidaridad representa todo lo contrario de lo que EEUU proclama, la lucha contra el racismo en EEUU representa todo lo contrario de las leyes antiinmigratorias actuales en Arizona, contra el muro fronterizo de Nuevo México. Honduras representa todo lo contrario de lo que las Madres de Plaza de Mayo representan. Israel, mimado de EEUU, con su ocupación del Líbano representa todo lo contrario de lo que el Apertheid representó. Entonces, recibimos palmadas diciendo "que bien que lo haces", sin embargo mientras pueda "contenerte" lo haré.
Luis Alberto
* Naomi Kelin "LA DOCTRINA DEL SHOCK El Auge del Capitalismo del Desastre".Bs.As. PAIDOS 2008
* Wikipedia www.es.wikipedia.org
* Diario Perfil,24 de Septiembre de 2010 (Edic. Digital)www.perfil.com
* www.google.com.ar
* http://www.solidarnoscpoland.com/index_en.html
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