lunes, 15 de septiembre de 2008

_Desde que comenzamos con las ediciones de este blog dijimos que venimos teniendo una constante lucha de intereses, intereses que atraviesan a todas las sociedades y estamentos sociales, atraviesan a países y a continentes. Es decir que, en cierta forma es un problema de la Humanidad toda. Pero para no ir tan lejos, acá, nosotros mismos, pasamos momentos difíciles no hace más de 3 meses y casos similares en Latinoamérica los tuvo Venezuela, los tiene Ecuador, Guatemala, Honduras, Haití y golpea duramente a Bolivia en estos últimos días.
_Estos intereses, que son básicamente económicos, pero que se sostienen por una larga aculturación social, desde que se inició la neoliberalización de Latinoamérica, allá por la década del '70 en el siglo pasado. El grado de aculturación también se dá en varios niveles, educativos, económicos, de costumbres y hábitos, de alimentación, de trabajo, etcétera. Regidos por un principio, el de favorecer a los estratos sociales y económicos más altos de los cuales, se supone, debería derramar hacia las otras clases. Los países que favorecieron esta neoliberalización de su territorio son muchos y se nota por las condiciones en las que se encuentran hoy sus habitantes y su sociedad, sin recursos propios, con sus bienes perteneciendo a empresas extranjeras, con las tierras a nombre de grandes emporios y sin un grado de responsabilidad sobre las mismas que incluyan el cuidado del medio ambiente, con un Estado cruzado por intereses monopólicos y con leyes que no responden a las necesidades de sus ciudadanos sino de grandes grupos económicos. En torno a esta estandarización neoliberal de los países se ha tejido una gran red por la que circula y fluyen los beneficios hacia pocos centros. No importa el método, el modo, la forma, los instrumentos ni los medios que se utilizaron y utilizan para imponer los principios neoliberales, no importa a quienes haya que afectar, matar, embaucar, comprar ó vender.
_Bolivia hoy es uno de los escenarios más críticos donde se está desarrollando la lucha entre los intereses y los ciudadanos. Verán que no importan las formas ni los modos, hay que imponerlos, no importa que hay un país, un gobierno democrático y personas que están dispuesto a sostenerlo y que además son mayoría. Cuando los países y sus habitantes se dieron cuenta del sometimiento en el que se encontraban inmersos, iniciaron un cambio en la manera en la que elegían a sus representantes, muchos tras estrepitosas caídas de sus economías y sociedades. Los nuevos gobiernos supieron responder a las necesidades de sus habitantes más pobres rescatándolos de la marginalidad. Se tomaron nuevamente las empresas desbastadas por el neoliberalismo y puestas nuevamente a funcionar bajo el interés de los ciudadanos, desde donde nunca deberían haber salido. Pero al intentar tocar a determinados sectores de la sociedad, aquellos que se beneficiaron con el dinero de sus conciudadanos reenes del sistema, y de los fondos transnacionales, saltaron los fusibles. Resulta ahora que ser elegido por mayoría democrática y avalado con más de 3/4 partes de la ciudadanía no es suficiente para tomar medidas que beneficie al conjunto de los habitantes. Eso no es democracia eso es discurso demagógico.
_Esta metodología que se utilizó en Argentina con los sojeros, que se utilizó en Venezuela con los petroleros se está utilizando en Bolivia con los grandes terratenientes. En el caso de Venezuela y Bolivia con el agregado de que los intereses son cuidados por Estados Unidos y organizaciones financiadas por este gobierno.
_Odio, Racias, discursos que dañan la dignidad de las personas, que recuerdan lo más odioso y repugnante a lo que puede llegar un ser humano, desprecio por la vida y por el otro igual ante la ley y ante la naturaleza.
_El apoyo a la democracia y al gobierno de Bolivia, a la sociedad boliviana en su conjunto, no se hizo esperar de parte de los países integrantes de UNASUR. Los individuos y ciudadanos debemos reconocernos y repensar lo que vivimos, para no pisar nuevamente el pantano. Hay que recordar a Salvador Allende para no volver a dejar solos a los que luchan por una democracia, un país, un Estado para todos. Sobre todo lo que hay que recordar es a quienes respondían los intereses que lo asesinaron.
Un Abrazo para todos.
Luis