jueves, 6 de noviembre de 2008

Volviendo al Primer Amor

Volviendo al Primer Amor

_Eso es lo que en los últimos meses hicieron los grandes reyes del capitalismo financiero. Su gran amor fué siempre el Estado, al cual luego de dominarlo y transformarlo hasta dejarlo casi en estado vegetativo abandonaron para dedicarse a la repartija de los beneficios económicos, altamente redituables, de todas sus instituciones. La prédica fundamental fué que el Estado y su administración eran altamente costosas y poco beneficiosas. Negaron la capacidad distributiva, económica, organizacional, de gestión, de defensa, burocrática del Estado. Cruzaron al mismo con múltiples tercerizaciones privadas, arrancaron las empresas de servicios públicos de su poder y se adueñaron del patrimonio de los Estados, patrimonio que son y deben ser de todos los ciudadanos y no de grandes empresas privadas internacionales.
Volver al Estado es volver al principio de la organización de los Estados-Nación, es decir a la base, a la razón de ser de toda unión de habitantes de un territorio con el objetivo de conformar una Nación.
Todo lo que se encuentre bajo el ala del Estado pertenece al conjunto de los ciudadanos y funciona para el beneficio de ellos. No niego que deban existir privados (por lo menos hasa el momento) pero estos deben estar sujetos a la organización que el Estado les determine. No como hasta ahora que se encuetran por encima del Estado. De allí que la presión que existen sobre los diferentes gobiernos cuando intentan devolver al Estado su potestad sobre lo que le pertenece por defecto.
Comprender que los privados, en los comienzos del Neoliberalismo, han sido los responsables de la caída de varios gobiernos democráticos ,y a posterior, el desmantelamiento del aparato de los Estados. Estados que crecieron por políticas desarrollistas y con gran inclusión social. Más acá, cuando los gobiernos de facto no daban más, cedieron a la democracia su espacio, una democracia simulada, democracia electiva pero no práctica. Aún en estas condiciones empujaban y desestabilizaban a los gobiernos, ponían y sacaban a los Presidentes a su antojo, siempre que se respeten sus beneficios económicos y contractuales.
En los últimos meses quedó demostrado que el individualismo y la búsqueda del beneficio infinito, sin control por parte del Estado, el laissez faire, no funciona dentro de sociedades que no son equitativas donde la brecha entre ricos y pobres es vergonzosa. Esta sed voraz, gula, de querer más y más ganancia, poder y control sobre todo, ha llevado a los intereses privados a arruinar las sociedades, que al combinarse con los intereses geoestratégicos de países centrales más la globalización, han provocado una implosión de las comunidades, de países y regiones. Esta implosión, sumado a las crisis económicas provocadas desde afuera, son aprovechadas por los monopolios y grandes inversores para desmantelar los Estados en decadencia, con el peor efecto sobre sus ciudadanos.
Una vez que destruyeron las bases de la economía, esta empezó a caer y por detrás los más grandes promotores del neoliberalismo, el libremercado y el laissez faire. Sin embargo aquellos que son puestos por el dedo Neoliberal en lugares claves de poder, rescatan a los ricos inversores dejando de lado a los ciudadanos medios, a la deriva. Sin embargo los que pagarán todos los gastos de sus derroches y abusos serán el conjunto de los ciudadanos, es decir ese antiguo amor olvidado, el Estado.
Se preguntarán cómo seguir, pues será largo el tramo de recuperación pero parte de la solución es devolverle al Estado todas sus atribuciones y asegurarse, mediante normas, que este tenga el control sobre todas sus partes. Una vez devueltas sus potestades el Estado debe encaminar, canalizar todos los recursos a la recuperación e igualación de todos aquellos integrantes que se encuentran en el borde del sistema. Ese debe ser el objetivo. La razón por la que nos conformamos en sociedades dentro de un territorio, bajo un común denominador, el Estado-Nación.


Un Abrazo.

Luis